Qué son las enfermedades preexistentes

Al hacernos un seguro de salud por primera vez o cambiarnos de compañía nos preguntarán (por teléfono o mediante un formulario) si hemos tenido alguna enfermedad o problema de salud en el pasado o si los padecemos en la actualidad. Es lo que se conoce como enfermedades preexistentes (o también condiciones o trastornos preexistentes, según el país y la compañía). Es importante conocer esto porque las enfermedades preexistentes (y, a veces, las derivadas de ellas) no son cubiertas por el seguro privado. Debido a esto podríamos tener la tentación de no declararlas u "olvidarlas", pero debe tener en cuenta que los seguros pueden hacer sus investigaciones y acabar descubriendo una condición preexistente que fue omitida en el momento de suscribir el seguro. Esto no es lo habitual excepto si se producen grandes gastos, pero debe quedarle claro que la compañía puede investigar su historial en todo momento. Por lo tanto, debería actuar con honestidad y responder a las preguntas que le hagan por teléfono o rellenar de la manera lo más completa posible los cuestionarios sobre trastornos preexistentes.

Para declarar las condiciones preexistentes de forma correcta y honesta no es necesario que se remonte a su infancia o a trastornos que haya tenido hace décadas sino detallar toda aquella enfermedad, accidente o trastorno que recuerde, sea reciente o de los que aún le queden secuelas. Por ejemplo, ¿sería necesario declarar que cuando tenía 3 años padeció sarampión? Evidentemente no, porque tal vez ni se acuerde ni esté registrado en ninguna parte. Sin embargo, si a consecuencia de ese sarampión le quedó alguna secuela a causa de complicaciones (como una encefalitis) y siguió teniendo problemas asociados durante mucho tiempo, sí debería declararlo. ¿Y una fractura a los 5 años? De nuevo, lo que importa no es tanto el tiempo que haya pasado sino si esa fractura se solucionó sin secuela alguna. Si le preguntan si alguna vez ha sufrido una fractura entonces debería responder que sí y explicar las circunstancias. ¿Y la gripe que tuvo el año pasado? No sería necesario excepto si le hubiera dejado secuelas u hubiera necesitado hospitalización a causa de la misma. 

Algunos ejemplos de condiciones preexistentes frecuentes que sí debería declarar son: acné, trastornos oculares (miopía, astigmatismo), alergias (a medicamentos, al polen, a ácaros, etc), apnea del sueño, asma, colesterol alto, hipertensión, embarazo, depresión, ansiedad, epilepsia, lupus, diabetes, obesidad, cáncer, problemas cardíacos, enfermedades infecciosas y, en general, cualquier otro trastorno (sea leve, medio o grave) que esté padeciendo en la actualidad o que se reproduzca de una forma periódica o crónica en su vida. También debe declarar si directamente le preguntan sobre una cuestión concreta como, por ejemplo: "¿ha padecido cáncer alguna vez?", "¿ha estado ingresado en un hospital en los últimos diez años y por qué causa?", etc.

No todo trastorno declarado como preexistente puede ser considerado justificable para exclusión, por lo que no significa que vayan a excluirle la cobertura de todo lo que declare (dependerá de la compañía, y debe quedar reflejado con claridad en el contrato de seguro que firme). En general, y dependiendo de la compañía y del tipo de seguro, la declaración de trastornos preexistentes no suele ser demasiado exhaustiva y es un proceso simple con el que únicamente se pretende que no intente engañar a su compañía de seguros omitiendo problemas de salud que ya padece o a los que es propenso. Algunas compañías serán más flexibles que otras al establecer como preexistente un trastorno o enfermedad, y otras pueden ofrecerle una subida de la cuota en función del riesgo asociado.

Las condiciones preexistentes deben tenerse muy en cuenta a la hora de cambiar de compañía de seguro, ya que con el cambio perderá el derecho a cobertura sobre toda enfermedad o condición preexistente que haya tratado con el anterior seguro. Y piense que su antigua compañía le puede proporcionar a la nueva los registros al respecto ya que en su declaración de privacidad con la nueva compañía le solicitan permiso para acceder a esos registros sobre su historial de salud. Así pues, lo que en principio puede parecer una oferta muy atractiva puede no serlo tanto si considera que su nuevo seguro le excluirá en la cobertura de sus enfermedades preexistentes. Es algo que debe tratar con su corredor de seguros o dejar muy claro en su póliza con la nueva compañía.

Para evitar las exclusiones por preexistencia de alguna condición anterior lo mejor es que se haga un seguro de salud lo antes posible. De la misma forma que alguien necesita un mejor seguro cuando compra un coche nuevo o una casa nueva que cuando están ya en mal estado, si se hace un seguro privado de salud cuando aún es joven y goza de buena salud, le resultará mucho más beneficioso a largo plazo que si espera a que comiencen los problemas de salud y pueda quedar excluido de los mismos. También le será de utilidad la lealtad a una misma compañía incluso si le suben la cuota. Es algo que debe decidir usted dependiendo de su estado de salud, su edad y sus acuerdos con su corredor de seguros o su compañía.